El amanecer filtraba su luz dorada entre las cortinas de la habitación de Jin. Afuera, el jardín dormía aún cubierto de rocío, y dentro, todo era silencio, calidez… y algo que ninguno de los dos había sentido jamás: paz.
**Matteo** despertó lentamente, envuelto en las sábanas suaves y el aroma familiar a madera y colonia de Jin. No se movió de inmediato. Se quedó allí, contemplando el rostro tranquilo de su novio dormido a su lado, con una expresión serena que no había visto en él desde que se