VIOLA
Lucas se detuvo al borde de la carretera y se inclinó ligeramente hacia mí. Su voz era suave, pero oscura y aguda, como algo que había estado conteniendo todo este tiempo.
—Hay una última cosa que debes preparar antes de que lleguemos —dijo.
Me sequé la cara, que aún estaba mojada. —¿Qué más? Ya he oído todas las maldades de Kael. No puede haber nada más...
—Sí.
Lucas lo interrumpió con voz firme. —Y es... sobre Kenny.
Mi corazón se tensó al oír ese nombre.
—¿Qué le ha pasado a Kenny? Cué