VIOLA
Los golpes en la puerta finalmente cesaron. Lucas abrió la puerta ligeramente, habló brevemente con alguien que yo no conocía y luego la cerró de nuevo con expresión tranquila. Incluso se rió.
—¿Quién era y por qué te ríes? —le pregunté impaciente mientras Lucas se acercaba a mí.
—Solo un repartidor que se había equivocado de dirección —respondió con indiferencia, aunque por su mirada supe que seguía alerta.
Asentí con la cabeza. Me sentí aliviada al oír eso. —Pensé que era Kael —dije en v