VIOLA
Lucas se detuvo un momento y luego me miró fijamente.
—No vengas. Deja que mi representante vaya en tu lugar. Tengo a alguien que puede representarte en el tribunal, alguien que sabe hablar, cómo mantener al público en silencio, cómo manejar el papeleo sin aparecer en los titulares. Tú solo siéntate y espera.
Una parte de mí se sorprendió. ¿Desde cuándo me había convertido en alguien que temía enfrentarse solo al tribunal? ¿Desde cuándo dependía de los demás?
Pero en ese momento me di cue