Mundo ficciónIniciar sesiónEl penthouse del St. Regis era un altar al minimalismo y al poder, pero para Dimitrios Korpis se sentía esa noche como una celda de lujo. Tras el altercado en la galería, la adrenalina seguía recorriendo su sistema, una marea negra que no le permitía concentrarse en los informes que Theo le lanzaba sobre la mesa de caoba. Dimitrios se servía el tercer whisky puro, ignorando el hielo, mientras observaba las luces de Manhattan desde el ventanal. Su mente, traicionera, volvía una y otra vez a la







