21. El Secreto de Lorenzo
Mientras tanto, en el hospital, Matteo obligaba a su cuerpo a responder. Ignorando las punzadas de agonía en su costado, se desconectó de los monitores, provocando un pitido incesante que hizo que Nikos entrara corriendo en la habitación.
—¡¿Qué diablos haces?! —rugió Nikos, sosteniéndolo antes de que Matteo cayera al suelo.
—Varga... —jadeó Matteo, apoyándose en el hombro del griego —Varga no quiere solo los archivos. Quiere que el Consejo de Estado declare la muerte de Amir para tomar el