13. Cenizas de Obsesión
Elena, atrapada en el epicentro, sentía el calor del cuerpo de Nikos tras ella y la mirada gélida de Amir frente a ella. Solo bastaba un leve movimiento de los dedos del "Rey del Desierto" para que el mármol se tiñera de un rojo irreversible.
—¿No querrás convertir esta gala en una noche trágica, Amir? —dijo Nikos, su voz era un hilo de seda sobre una cuchilla. A pesar de tener una docena de láseres rojos bailando sobre su frente, no soltó la muñeca de Elena.
Amir bajó lentamente el estrado