CAPÍTULO — QUÍTENLE TODO.
Las puertas de Blackwood Enterprises se abrieron de par en par, dejando entrar a Erick. Su sola presencia bastó para silenciar el piso completo. Caminaba con paso firme, decidido, con un semblante tan frío que cualquiera que se cruzara en su camino bajaba la mirada de inmediato.
Su aura era oscura, pesada.
El traje impecable contrastaba con la furia contenida que le tensaba la mandíbula. Cada paso resonaba con autoridad. No había dudas, no había vacilación. Erick Blackwood no venía a negociar.