La casa de Adela estaba en silencio.
Un silencio pesado.
El tipo de silencio que parecía anunciar tormenta.
Clara estaba sentada en uno de los sofás del enorme salón, con las manos entrelazadas sobre sus rodillas. Su espalda estaba rígida, su postura tensa.
Se sentía completamente fuera de lugar.
El ambiente era sofocante.
Frente a ella, Patrick caminaba lentamente de un lado a otro de la habitación, con un vaso de whisky en la mano. Su traje seguía impecable, pero su rostro mostraba una tensió