En la clínica, las puertas se abrieron de golpe cuando Erick entró cargando a Amelia en sus brazos mientras ella se acurrucaba en su pecho, su respiración agitada, su mirada completamente descompuesta, sosteniéndola con un cuidado extremo, las enfermeras reaccionaron de inmediato al verlo en ese estado, acercándose con rapidez.
—Señor Blackwood, ¿qué sucedió?
—Mi esposa estuvo secuestrada… —respondió con la voz tensa, cargada de urgencia— necesito que la revisen… tiene presión alta y en cualqui