La mañana llegó y Mildred caminaba con su maleta por el hall de la empresa. Sus pasos firmes, elegantes, marcaban el ritmo mientras varias miradas se giraban a verla.
Uno de los modelos la observó y se acercó con seguridad.
—Señorita Rossi, ¿cierto?
Mildred se quitó lentamente sus lentes de sol y lo recorrió de pies a cabeza, evaluándolo sin disimulo.
—¿Quién desea saberlo?
—Soy Theo… tu compañero. Hoy tenemos sesión juntos, mucho gusto.
Mildred estrechó su mano, pero cuando Theo intentó besarl