La habitación de Victoria estaba en penumbra.
Su hermano acariciaba su cabello con suavidad mientras la observaba dormir. La rabia lo carcomía por dentro. Ver a su hermana indefensa, sufriendo con el corazón roto, le hacía querer matar a Joshua.
Siempre supo que no era para ella.
Victoria era demasiado educada, demasiado hermosa y con un corazón demasiado dulce para un bastardo aprovechado como Joshua.
Victoria dormía entre sollozos.
Gerald suspiró y se levantó de la cama.
Caminó hasta el despa