Damián estaba en su oficina cuando el mensaje de Miriam llegó.
"Amelia dice que tienes su autorización"
Damián sonrió de lado. Era todo lo que necesitaba.
Giró lentamente su silla, abrió una página en la web oscura y escribió con rapidez. Ingresó su usuario, pasó las barreras de seguridad y, cuando la pantalla negra quedó frente a él con el cursor titilando, envió el mensaje.
—Sé lo que buscas. No podrás romper mis barreras, pero estoy dispuesto a darte los videos de Ramiro. Respóndeme y nos po