Después de treinta minutos en el vehículo. Hugo tiene su mano en la sien. Intentando calmar la resaca que le está dando por culpa de esta mujer, en todo el trayecto, no ha parado de hablar. Y dijeras que es algo de importancia, pero no. Solo balbucea sobre cómo su amiga y ella pelearon por un vestido. A las aburridas fiestas a las que ha ido. Y cómo el nuevo look de no sé qué mujer no fue el más indicado. Son puros chismes que no le interesan saber. No comprende cómo el señor Hades la aguanta t