Hades ve el cuerpo de esa rubia tirado sobre la cama, completamente dormida, cubierta solamente por la fina tela que cubría la cama. Él se levanta, sentándose en el borde de la cama, y los recuerdos de hace un instante invaden su mente.
Y es que cada beso, cada caricia que le daba a Raquel; en su mente solo estaba esa mujer de la piscina. Cuando la rubia gemía. Él fantaseaba que era la voz de ella, aunque no tenía ni la menor idea de cómo se escuchaba. Cuando ponía su mano en la parte íntima