—¿Amor, qué estás viendo? —protestó Raquel, molesta, y es que sabe bien que Hades no la está viendo a ella, sino a esa mujer de hace rato.
—Nada, mi cielo —respondió Hades, regresando su vista hacia ella.
—¿Como que nada? ¿Crees que soy ciega? —dijo Raquel, más molesta, y es que sabe que Hades solo está mintiendo.
—No estoy viendo nada, mi cielo, solo que estoy apreciando cada centímetro de tu piel —miente Hades de nuevo.
Sabe que se ha dejado llevar de más, bajando la guardia con Ra