La noche se hace eterna en las calles vacías por dónde Mauricio pasa con su moto. Marcela su madre está ahora en una permanente zozobra, porque su hijo no deja de llegar tarde a casa… ¡buscando a Reishel!
Las frías horas de la madrugada son altamente peligrosas, pero la bruma de la nostalgia no permiten que Mauricio se centre en la realidad. La fuerza con que se despliega por las carreteras es como para convulsionar; la estampida bárbara deja un celaje adornado de piruetas al paso de su veloc