Tenía Reishel tres años de edad y era navidad, el árbol no muy grande pero lleno de todo el amor que Amapola tenía en su corazón.
Papá no había llegado todavía y Amapola respondía cada quince minutos la pregunta ansiosa de la niña…
_¿Papá viene?...¿Cuándo viene?...
—¡Si preciosa el viene, estoy segura que viene!
—¿Y Santa viene?
—¡También nena!... vamos para que te bañes y estemos listas para cuando llegue tu papi.
Reishel luce hermosa después del tocado que le hizo su madre. Parecía una muñec