No quiero renunciar
Al escuchar esa melodía, Mauricio siente ganas de llorar, pero contiene ese deseo y siente una presión en su pecho y un sabor amargo en su boca que no desea pasar por su garganta, le da una señal, en medio de tanta inquietud y desasosiego, que no resultó lo que esperaba; sacude sus piernas y su rostro de ángel lo sube y mira hacia arriba, nota cómo se va oscureciendo todo; y se encienden los faroles de la calle le indican que la noche llegó, y llegan más y más vehíc