Me vas a oir

Amapola no bajaba la guardia. hablaba y a la vez lágrimas bajaban por sus mejillas; pero de indignación, era un dolor milenario, encerrado, tapado día por día, cada vez más hondo, y así se acostumbró a vivir.

—¡No, Fred!, ¡No me pidas perdón!... todavía, hasta hace poco, me hacía la misma pregunta, una y otra vez, ¿Porque me llevaste a vivir a ese barrio de malvivientes?

¿Por qué me llevaste a ese barrio tan pobre y marginal? Sabiendo que yo no era una muchacha rica, pero aún así, mis padres
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App