Suspira, y toma fuerzas, porque entendió que tiene que irse, Rubén Santillano ó Fred, ahora está preocupado; Amapola tiene una crisis nerviosa y una vez más es por su culpa.
Marisol angustiada, está pendiente de la puerta y del malestar de su comadre, se mueve por todas partes; alerta y vigilante también por el extraño huésped que está en una de las habitaciones que queda al final del pasillo a la izquierda, y que ya debería estar alistándose para salir de allí y largarse de una buena vez.
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