Rubén disimuladamente abre los ojos poco a poco...
—¿Amapola que me pasó?
—¡Nada que...te desmayaste, y que te pegue con la escoba... ¡muy fuerte!
—¡Aquí tengo una compresa de manzanilla para el hematoma que tiene en la frente!
¡Tome comadre...póngaselo usted!
—¡No comadre...pongáselo usted, hágame ese favor!
—¡Ah, bueno...está bien!
Marisol con mucho cuidado se acerca y le coloca la compresa en la frente.
Rubén se queja, pero más que todo es para hacerse la víctima y despertar compasión.
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