Los besos eran incontenibles, Mauricio quería absorber el alma de Reishel a través de ellos, y aspiraba su olor, y metía su nariz entre sus cabellos…
—¡Amor es muy probable que en tres días máximo salgas de este horrible lugar!—¡Besos y besos y más besos…!
—¡De verdad!..¡Dios del cielo gracias!—se miran a los ojos con un brillo de esperanza.
—¡Pero cuéntame!...¡Lo has pasado muy mal!... ¿verdad?...—Mauricio besa el reverso de sus dos manos.
—¡No tienes idea!...Hay unas guasonas, de aspecto hor