Ese señor, no es tu papá.
Regina estaba nerviosa e intrigada, pero ella tenía una idea de que se trataba ese encuentro entre Marcela, Carolina y Stevens.
A punto sirve el café.
—¡Gracias Regina!
—¡Siempre a la orden!...
Regina se retira, pero se queda cerca, limpiando con el plumero algunas piezas de cerámica.Pero a Marcela no le molesta en lo absoluto.
—¡Bueno madre!...¡Me tienes intrigada!
—¡Espera Carola, vamos a escucharla, ten paciencia!
Marcela los mira, suspira profundo, espera que sea por un bien lo que iba a de