Kathlyn y Román llegaron a un acuerdo; no decir nada.
—¡Tienes que hablar con Aline, ya que son tan amigas, y asegúrate de que no vaya a decir nada a nadie!
Abandonaron la zona, y pasaron lo más rápido posible para que no vieran la camioneta y se fueron estacionaron en otro paraje solitario para seguir conversando, se quedaron en el carro.
Román se baja, para comprar un refresco o algo de tomar, para Kathlyn y trata de serenarla.
—¡Toma!... ¡ahora te calmas!
Kathlyn bebé y suspira…
—¡De todo, e