Hace frío y está amaneciendo; Reishel y Mauricio, dormían abrazados cuando sonó la alarma.
—¡A levantarse!—dice Reishel con voz de ensoñación.
—¡Primero tu!—musitó Mauricio.
—¡No, tu primero!...
—¡Yo estoy muy bien aquí, de aquí no me saca nadie!
¡Está calentito, y yo me creo osito, no quiero salir, hace mucho frío!
—¡Ah, si, pues fíjate osito, que si no te paras, vas a quedar despedido!
—¡Mmmm!—Reishel lo besa y pega su mejilla de su cabeza.
—¡No sé, hoy, debería ser domingo!
—¡Si, pero es vie