Úrsula está sola esta noche en su apartamento bebiendo cointreau; y despidiendose de su gran amor.
Escondida en la penumbra de su soledad, la rabia infinita la embarga y se asoman dos lágrimas hijas del dolor y de la amargura. La venganza era supuestamente su gran consoladora, pero aún así, llegaba a su imaginación… los amantes felices tomados de la mano, abordando el helicóptero…¡pero ya a esta hora deben estár juntos en el otro mundo!
Lanza un grito que emerge de las entrañas partiendo el