SEBASTIÁN
Observo desesperado todo a mí alrededor, el inmenso salón alborotado de gente, pero en ningun sitio la veo a ella. La zorra de su amiga esta al final del pasillo fulminandome con la mirada y a su lado está sentado Dante. En mí cabeza se reproducen las imágenes de mí pequeña una y otra vez... en la cama su hermoso cuerpo, sus dulces besos junto a la adictiva fragancia de su piel que no hacen más que torturar mí cerebro. La inocencia que yo mismo con orgullo corrompi y la ternura que m