CATA
Un escalofrío me recorre entera al escuchar salir esas palabras de sus labios. Comienzo a sudar y mi cuerpo tiembla levemente por el dolor que me atraviesa. Abatida doy la vuelta para enfrentarlo – Entonces... ¡ Es verdad ! ¿ Mandaste a incendiar el edificio donde habitaba ? ¡¿Querías matarme?!. Con mi corazón expectante, tomo valor y lo miro a la cara, pero el, esquiva mi mirada. Su expresión se mantiene impasible. En esta situación, no puedo soportar, que no me mire ni me diga nada, me