Capítulo 27.
De camino a casa Renata no dejaba de pensar en Miguel, en sus caricias y el amor que le profesaba. La energía que emanaba era poderosa, tanto que la revitalizaba. Él realmente era un hombre excepcional, trabajador y extremadamente atractivo.
Observo por la ventana, los arboles y el camino no eran conocidos. Trataba de ubicarse observando a todos lados.
—Disculpe... Luis. ¿Dónde vamos? Este no es el camino a casa —espero unos segundos y no le respondió —Luis, le estoy hablando —dijo más fuerte,