~Kol
Entré en el vestíbulo con el abrigo todavía a medio poner; la mandíbula apretada con tanta fuerza que dolía; cada paso me recordaba lo dolorosamente duro que seguía estando por las provocaciones de Liv, el olor a cuero, esa última mirada que me dio… todo pesaba en mi sangre.
Solo necesitaba subir, echar la llave, darme una ducha de agua helada y desmayarme antes de hacer algo estúpido.
Entonces la vi.
Amara.
Apoyada en los buzones con una sudadera corta y leggins grises que parecían sellad