Cuatro días para Navidad.
La casa estaba en silencio, de la forma en que siempre se ponía a estas alturas del año cuando todos los demás estaban de compras o envolviendo regalos.
Mamá se había ido hace una hora a reunirse con amigas para tomar algo; mi hermanito estaba de pijamada, y yo tenía el sofá solo para mí.
Las luces del árbol parpadeaban suavemente en la esquina, proyectando manchas rojas y verdes por las paredes del salón.
Solo en casa sonaba en el televisor, mi ritual anual, la única