Estábamos todas abajo otra vez: cena familiar, la mesa grande atestada de comida; las risas rebotando en las paredes.
Mamá se había esmerado: pollo asado, puré de patatas, salsa de arándanos, de todo.
Papá contaba alguna historia antigua sobre la vez que él y mamá se quedaron atrapados en una tormenta de nieve en su luna de miel. Finn y mi hermanito se pelearon por el último panecillo.
Las luces de Navidad titilaban sobre nosotros y el fuego crepitaba de fondo. Debería haberse sentido normal. S