- Está bien, tenemos un problema. - dijo Oto.
- Nunca pensé que sería fácil dejarlo. Pero tampoco se me pasó por la cabeza que pudiera ser tan difícil.
- Estoy un poco asustado.
- Yo también. - Confesé.
- De todos modos, estoy aquí ahora. Creo que deberías descansar un poco.
- Voy a salir de noche con Nicolás.
- ¿Como asi? Tienes una pierna rota y un yeso. ¿Donde va?
- En un luau.
- ¿Luau? ¿Estáis locos tú y Nicolás?
- Un poquito. Nunca he estado en un luau. Quiero mucho.
Él se rió:
- ¿Sabes lo