Mientras pensaba en cómo deshacerme de Nicolás, su auto se detuvo frente a mí y bajó la ventanilla. ¿Te regodearías de mí todavía?
- ¿Cuanto cuesta el programa? - le preguntó.
Miré alrededor. ¿Estaba hablando conmigo mismo? ¿Estaba bien?
- ¿Cuanto quieres dormir conmigo? - el insistió.
- ¿De verdad me hablas?
- Sí, prostituta en una esquina. - él se rió.
Miré y vi que realmente estaba en una esquina.
Empecé a reír:
- ¿De verdad vas a hacer esto?
- Voy. – dijo con firmeza. - Tengo dinero... Cuan