Lara
Arion y yo estamos en la cima de una montaña del dulmo Garras Doradas. Aquí arriba el aire es frío y tan puro que recarga mi poder.
La vista es hermosa.
Intento recrear el pasado con los ojos abiertos, pero me cuesta mucho.
Tras varios intentos fallidos, logro abrir los ojos y mantener la imagen; sin embargo, esta se desvanece.
Me siento sobre el suelo rocoso y suelto un suspiro de frustración.
—Es imposible, me rindo —espeto, molesta.
Arion se cruza de brazos y niega con tono burlón.
—¡Qu