Lara
Arde…
Es puro fuego lo que me quema, una pasión que traté de olvidar y suprimir, pero que ahora estalla sin que pueda detenerla. Tampoco es que quiera hacerlo.
Las manos de Killiam me recuerdan por qué amaba sus caricias y lo bien que se sienten. Su boca se turna entre besos lentos y emotivos, y otros más pasionales y agresivos. Esa dualidad me vuelve loca y me insta a ir por más.
Claro que quiero más, lo necesito.
—Killiam… —jadeo cuando su lengua me lame el cuello, luego lo muerde y besa