Lara
Killiam...
Es él... De verdad es Killiam.
Estoy pasmada. ¿Por qué está él aquí? ¿Cómo me encontró? ¿Qué pasará ahora?
Me rindo al deleite de su boca, esa que no sabía cuánto extrañaba hasta ahora.
Su sabor es tan exquisito...
Todo mi cuerpo reacciona a ese beso tan intenso y necesitado, a la manera en que sus manos frotan mi espalda baja y me queman.
Lo deseo tanto, aunque no debería.
Entonces recuerdo los latigazos, su mirada indiferente cuando me hacían daño, las acusaciones, el calaboz