Lara
El aire se siente demasiado pesado ahora mismo, y el silencio es evidencia de la tensión que se ha instalado entre nosotros.
Tanto así que podría jurar que escucho la respiración agitada de Killiam y el crujido de sus dientes al apretarse.
—¿Qué diablos está diciendo? —estalla él—. Mi luna tiene que regresar conmigo a su manada. Es mi compañera, y todos la esperan para ofrecerle disculpas.
Arion entorna los ojos, como si le fastidiara cada palabra que acaba de usar Killiam.
Qué irrespetuos