Lara
Empiezo a temblar y, por un leve momento, me congelo.
—¡Lara! —gritan Arion y Killiam al mismo tiempo, y ambos vienen en mi dirección.
Entretanto, los clones de Kaina se colocan delante para defenderme y luchan contra él.
Me levanto, dispuesta a pelear, pues no dejaré que ese infeliz me intimide.
Lionai hiere a los clones de Kaina, que desaparecen al instante, y quedo sola frente a él.
Pero no le tengo miedo.
¿Qué podría hacerme un simple licántropo?
De repente, el ambiente se torna tenso y una brisa fría se riega por el lugar. El temor se vuelve pesado, como si una sentencia de muerte hubiese caído sobre todos nosotros.
Puedo percibir presencias intimidantes, sombrías y peligrosas. Y no soy la única. Es como si el aire se hubiese vuelto pesado y difícil de respirar, como si todos estuviéramos presos en un mismo trance, congelados.
—Son los guardianes del portal —dice Arion—. Debemos proteger a los licántropos —se dirige a sus amigos. Ellos asienten.
Killiam…
Él podría morir a ma