Killiam
Inhalo y exhalo con exaltación, pues el sofoco me impide respirar con regularidad.
Todo este tiempo viví con el enemigo, confié en él y...
Las náuseas se apoderan de mí y me provocan arcadas, por lo que me encorvo, pero nada sale.
Shenen me sirve de soporte. Su mirada me evita, como si le fuera difícil tratarme. No lo entiendo...
Entonces recuerdo a Morana y su actitud en torno a ella, esa mirada que no puede disimular.
Oh, diablos.
¿Puede ser esto más incómodo? Tener de aliados a dos hombres que sienten rivalidad conmigo por mujeres.
Demonios...
—¿Qué más hicieron? —le pregunta el fae.
—Necesitaba salvarle la vida al rey alfa Killiam, pese a que yo fui cómplice de que lo envenenaran. El plan era que su veneno lo presionara para que la trajera de vuelta. Sin embargo, fue un plan fallido. De todas formas, no perdí la esperanza de encontrarla y que ella lo sanara. Por eso...
Kul hace una pausa y aprieta los puños por encima del suelo.
—Me embaracé a propósito... —prosigue, temblo