Killiam
Me hierve la sangre y mis huesos empiezan a doler. Eso solo significa que tendré una transformación brusca, de esas donde pierdo mi humanidad y solo queda el lobo, en todo el sentido de la palabra.
Las ganas de asesinar se tornan desesperantes; podría decir que me asfixian, así que decido dejarme llevar por mi instinto más irracional y salvaje. Sin embargo, la mano del rey Arion sobre mi hombro derecho desata una calma en mí que aprisiona a mi lobo.
Él se me acerca demasiado, tanto que