Máximo había elegido la Villa Tormenta por su ubicación estratégica: a pocos kilómetros de Alicante, con vistas al mar y suficientes terrenos alrededor para mantener la discreción que necesitaba. La casa era imponente, de estilo mediterráneo con columnas de mármol, jardines cuidadosos y una piscina infinita que se fundía con el horizonte azul.
Al entrar por la puerta principal, se detuvo a admirar los salones amplios y decorados con lujo sobrio. "Perfecto", pensó, dejando su maleta de cuero en