El comedor de la finca estaba ordenado y acogedor, con mantas de encaje sobre la mesa y jarrones con flores silvestres. Ilein se sentó frente a las mujeres que la rodeaban con miradas atentas y comprensivas.
—Ya lo he pensado mil veces —dijo ella, con voz firme aunque en sus ojos se notaba la emoción—. Julliano tiene derecho a saber quién es su verdadero padre. No puedo seguir ocultándoselo para siempre. Luca me entenderá, él siempre ha dicho que el niño debería conocer sus raíces.
Camila apoyó