Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia golpeaba con una insistencia metálica sobre el techo de la antigua estación de bombeo en las afueras de Tarento. El lugar, un laberinto de tuberías oxidadas y hormigón agrietado, servía como su última guarida antes de intentar el cruce hacia Sicilia. El aire era pesado, cargado con el olor a azufre del polo industrial cercano y el aroma a café amargo que Bella Rossi preparaba en un hornillo de campaña.<







