67. Entre la lealtad y el amor
Hay promesas que se rompen en silencio, no por falta de amor, sino por miedo a elegir.
El reloj marcaba las nueve con veintitrés minutos cuando Giulia volvió a mirar hacia la puerta del restaurante.
La copa de vino frente a ella seguía intacta; el hielo del agua se había derretido por completo.
Había elegido una mesa junto a la ventana, donde la luz de las farolas caía con suavidad sobre el mantel blanco, y cada vez que el sonido de la campanita de la puerta se mezclaba con el murmullo del loca