59. La huella del ingeniero
A veces, la verdad no se encuentra en los grandes titulares, sino en las huellas que alguien intentó borrar.
La oficina pequeña de Valentina estaba sumida en penumbra. La lámpara de escritorio proyectaba un círculo de luz amarilla sobre el montón de papeles, resaltando las ojeras que se le marcaban bajo los ojos. Afuera, la ciudad dormía; adentro, el tiempo parecía detenido en la respiración agitada de una mujer que no podía rendirse.
Habían pasado apenas unas horas desde el encuentro con Luca.