60. Santa Marena
Hay lugares que parecen dormir en paz, pero en sus sombras esconden secretos imposibles de enterrar.
El viaje hasta Santa Marena había sido más largo de lo que Valentina había anticipado. El cansancio se acumulaba en sus músculos, pero había algo más pesado sobre sus hombros: la sensación de que, a cada kilómetro, se acercaba a un lugar donde los secretos dormían, pero nunca morían.
Al bajar del coche, la brisa marina la golpeó con fuerza, trayendo consigo un olor a sal y algas, mezclado con el