37. El precio de la victoria
La guerra no distingue entre héroes y villanos: solo deja tras de sí tumbas que el tiempo no podrá llenar.
El convoy avanzaba lentamente por el camino de tierra que conducía al viñedo. Los neumáticos crujían sobre la grava húmeda, levantando un polvo grisáceo que parecía un sudario. Nadie hablaba. Nadie celebraba. No había canciones ni vítores de victoria: solo el zumbido de los motores y el gemido apagado de algunos heridos en la parte trasera.
Valentina iba en el asiento del copiloto, las man