36. Desenlace de guerra
La guerra no se gana con balas, sino con los cuerpos de quienes deciden ofrecerse para que otros sigan en pie.
La noche estaba cargada de un silencio extraño, como si el mundo entero contuviera el aliento antes de la tormenta. El escondite principal de los Vitali se levantaba en la distancia, un complejo fortificado entre bodegas abandonadas y galpones industriales que alguna vez habían pertenecido a contrabandistas menores. Ahora, se había convertido en un nido de serpientes dispuesto a resist